InicioColumnasExpresso: El retorno de la cooperacha y el vicio del protagonismo

Expresso: El retorno de la cooperacha y el vicio del protagonismo

Por: Víctor Hernández Luna

Se toma uno el café por la mañana, y lo primero que salta al abrir el celular no es el reporte del clima o el arribo de los cruceros, sino un tuit que rompió el retiro más anunciado de la historia moderna de México. Resulta que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien según sus propias palabras ya se había ido a La Chingada (el rancho que posee en Chiapas, no piense mal usted, querido lector uno), decidió que el silencio no es lo suyo y activó el avispero nacional con un simple mensaje en la red social X.

El pretexto es una cooperacha. Una solicitud al pueblo mexicano para depositar en una cuenta bancaria dinero destinado a adquirir, supuestamente, ayuda humanitaria para Cuba. Y claro, las reacciones no se hicieron esperar, brotando como la humedad en tiempo de nortes. Las críticas han sido frontales y, hay que decirlo, cargadas de una lógica que duele: ¿por qué convocar a una colecta internacional cuando en casa todavía nos faltan medicinas para los niños con cáncer o apoyo real para las madres buscadoras? ¿Por qué no se hizo esta gestión con esa misma pasión cuando se tenía todo el presupuesto de la nación en la mano?

Las preguntas son válidas, eh, y se suman a esas investigaciones periodísticas que (a falta de las gubernamentales por su consabido blindaje) ya están rascando en la superficie de un proceso administrativo que huele a privilegio. Obtener el estatus de donataria autorizada es un camino largo, tedioso y lleno de trabas para cualquier mortal o asociación civil en México, pero parece que para el proyecto promovido por el ex mandatario el reloj burocrático corrió en cámara rápida. Un milagro administrativo que pocos pueden presumir.

Pero hagamos una lectura un poco más maliciosa, si quiere, aunque usted sabe que yo no soy así, guiño, guiño. Si rascamos un poco más allá de la filantropía hacia la isla caribeña, lo que asoma es el hambre de protagonismo. El objetivo real del exmandatario parece no haber sido el dinero en sí, sino una demostración de fuerza. Una forma de decir: «aquí sigo, todavía muevo el tablero y todavía tengo el ‘pull’ para que todos hablen de mí».

En este análisis de café, muchos guiones son posibles, pero la realidad es una sola: lo logró. Con un solo tuit, López Obrador movió a todo el aparato periodístico y político del país, recordándonos que el retiro en Palenque es, hasta ahora, un mito genial. Al final, no se trata de Cuba, ni de la ayuda, se trata de estar, de ser y de seguir siendo el centro de una conversación que él mismo diseñó para no ser olvidado. El café de hoy nos deja un sabor agridulce nos confirma que hay vicios, como el del micrófono y el poder, que ni el retiro más lejano puede curar.

El otro ex

Y ya que andamos en el terreno de los «ex» que se niegan al olvido, bajemos la lupa al terreno quintanarroense. Resulta que en Chetumal, quien fuera gobernador del estado del 2005 al 2011, Félix González Canto, reapareció en el radar mediático ofreciendo una entrevista que dejó varias migajas para el análisis. Frente al periodista Ángel Solís, el cozumeleño se mostró como lo que es: un político curtido que sabe soltar el anzuelo sin que se vea la cuerda.

Llamó la atención su evaluación sobre la gestión de José Luis Chacón Méndez. Félix, de esos pocos exgobernadores que aún mantienen vigencia en el tablero de las opiniones, señaló que el actual presidente municipal de Cozumel «está haciendo un buen trabajo, un gran esfuerzo». Lo calificó de inclusivo y destacó que gobierna «sin tintes partidistas». Un espaldarazo que, viniendo de un colmillo tan retorcido, obliga a una lectura entre líneas: ¿es un reconocimiento genuino o un posicionamiento de piezas hacia el 2027?

Incluso se dio el lujo de tocar el espinoso tema de la reelección, ligado a la nueva legislación y a la reforma electoral, dejando la pelota en la cancha de los partidos y del nuevo marco legal. Y para ponerle más sabor al caldo, sacó a relucir el nombre de Juan Carlos González Hernández, otro «ex» de la alcaldía (2008-2011) como posible candidato del PRI. Como suele suceder con Félix, salió librado de los cuestionamientos con la soltura de quien conoce todos los recovecos del poder, dejando mensajes que no son claros del todo, pero que abren caminos de interpretación para quienes saben leer la política con lupa.

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Por: Víctor Hernández Luna

Se toma uno el café por la mañana, y lo primero que salta al abrir el celular no es el reporte del clima o el arribo de los cruceros, sino un tuit que rompió el retiro más anunciado de la historia moderna de México. Resulta que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien según sus propias palabras ya se había ido a La Chingada (el rancho que posee en Chiapas, no piense mal usted, querido lector uno), decidió que el silencio no es lo suyo y activó el avispero nacional con un simple mensaje en la red social X.

El pretexto es una cooperacha. Una solicitud al pueblo mexicano para depositar en una cuenta bancaria dinero destinado a adquirir, supuestamente, ayuda humanitaria para Cuba. Y claro, las reacciones no se hicieron esperar, brotando como la humedad en tiempo de nortes. Las críticas han sido frontales y, hay que decirlo, cargadas de una lógica que duele: ¿por qué convocar a una colecta internacional cuando en casa todavía nos faltan medicinas para los niños con cáncer o apoyo real para las madres buscadoras? ¿Por qué no se hizo esta gestión con esa misma pasión cuando se tenía todo el presupuesto de la nación en la mano?

Las preguntas son válidas, eh, y se suman a esas investigaciones periodísticas que (a falta de las gubernamentales por su consabido blindaje) ya están rascando en la superficie de un proceso administrativo que huele a privilegio. Obtener el estatus de donataria autorizada es un camino largo, tedioso y lleno de trabas para cualquier mortal o asociación civil en México, pero parece que para el proyecto promovido por el ex mandatario el reloj burocrático corrió en cámara rápida. Un milagro administrativo que pocos pueden presumir.

Pero hagamos una lectura un poco más maliciosa, si quiere, aunque usted sabe que yo no soy así, guiño, guiño. Si rascamos un poco más allá de la filantropía hacia la isla caribeña, lo que asoma es el hambre de protagonismo. El objetivo real del exmandatario parece no haber sido el dinero en sí, sino una demostración de fuerza. Una forma de decir: «aquí sigo, todavía muevo el tablero y todavía tengo el ‘pull’ para que todos hablen de mí».

En este análisis de café, muchos guiones son posibles, pero la realidad es una sola: lo logró. Con un solo tuit, López Obrador movió a todo el aparato periodístico y político del país, recordándonos que el retiro en Palenque es, hasta ahora, un mito genial. Al final, no se trata de Cuba, ni de la ayuda, se trata de estar, de ser y de seguir siendo el centro de una conversación que él mismo diseñó para no ser olvidado. El café de hoy nos deja un sabor agridulce nos confirma que hay vicios, como el del micrófono y el poder, que ni el retiro más lejano puede curar.

El otro ex

Y ya que andamos en el terreno de los «ex» que se niegan al olvido, bajemos la lupa al terreno quintanarroense. Resulta que en Chetumal, quien fuera gobernador del estado del 2005 al 2011, Félix González Canto, reapareció en el radar mediático ofreciendo una entrevista que dejó varias migajas para el análisis. Frente al periodista Ángel Solís, el cozumeleño se mostró como lo que es: un político curtido que sabe soltar el anzuelo sin que se vea la cuerda.

Llamó la atención su evaluación sobre la gestión de José Luis Chacón Méndez. Félix, de esos pocos exgobernadores que aún mantienen vigencia en el tablero de las opiniones, señaló que el actual presidente municipal de Cozumel «está haciendo un buen trabajo, un gran esfuerzo». Lo calificó de inclusivo y destacó que gobierna «sin tintes partidistas». Un espaldarazo que, viniendo de un colmillo tan retorcido, obliga a una lectura entre líneas: ¿es un reconocimiento genuino o un posicionamiento de piezas hacia el 2027?

Incluso se dio el lujo de tocar el espinoso tema de la reelección, ligado a la nueva legislación y a la reforma electoral, dejando la pelota en la cancha de los partidos y del nuevo marco legal. Y para ponerle más sabor al caldo, sacó a relucir el nombre de Juan Carlos González Hernández, otro «ex» de la alcaldía (2008-2011) como posible candidato del PRI. Como suele suceder con Félix, salió librado de los cuestionamientos con la soltura de quien conoce todos los recovecos del poder, dejando mensajes que no son claros del todo, pero que abren caminos de interpretación para quienes saben leer la política con lupa.

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