Cozumel, Quintana Roo, 11 de marzo de 2026.- El Sindicato de Promotores Turísticos y Comisionistas de la CTM denunció que el pirataje en la oferta de servicios turísticos se ha convertido en el principal problema que enfrenta el sector en la isla, generando una competencia desleal que afecta directamente la economía de los trabajadores regulados.
El secretario del sindicato, Carlos Díaz Herrera, explicó que aunque las temporadas altas como Semana Santa, verano y diciembre siguen atrayendo visitantes, la derrama económica ha disminuido, y mientras, los cruceros continúan llegando, pero los turistas gastan menos, especialmente los provenientes de Estados Unidos, lo que obliga a los promotores con permisos a ajustar precios o perder clientes frente a operadores irregulares.
De acuerdo con Díaz Herrera, el pirataje ha crecido de manera desmedida, y se estima por cada 100 promotores con permisos existen alrededor de 300 irregulares, lo que representa un aumento del 200% en esta práctica. “Los comisionistas sin autorización duplican en número a los regulados, y eso nos está dejando sin ingresos”, señaló.

Actualmente, el sindicato cuenta con 22 integrantes con permisos vigentes, mientras que otros esperan autorización municipal, sin embargo, el comité dictaminador no ha sesionado para liberar nuevas licencias, lo que mantiene en desventaja a los operadores formales. “A nosotros nos fiscalizan y sancionan, mientras que los piratas trabajan sin restricciones”, denunció.
El impacto económico es severo, toda vez que de cada diez contratos que antes lograban los promotores sindicalizados, ahora apenas se concretan cuatro, y esta caída en ingresos complica el pago de permisos y contribuciones, además de afectar directamente la economía familiar de los trabajadores.

El sindicato ha solicitado en repetidas ocasiones a las autoridades municipales acciones más firmes contra el pirataje, pero hasta ahora las medidas han sido insuficientes, por lo que Díaz Herrera advirtió que, de no atenderse, esta práctica seguirá deteriorando la actividad turística formal en Cozumel y debilitando la confianza de los visitantes en los servicios regulados.












