Cozumel, Quintana Roo, 5 de febrero de 2026.- El Colegio de Bachilleres del Estado de Quintana Roo enfrenta una situación crítica en su plantel de Cozumel, donde se han acumulado dos señalamientos que han puesto en entredicho la conducción de la institución: una acusación directa por hostigamiento hacia una alumna menor de edad y un presunto caso de nepotismo en la adjudicación de obras de remodelación, ambos atribuidos al director del plantel.
El director general del subsistema, Jorge Carlos Aguilar Rodríguez, reconoció en entrevista que el caso de hostigamiento es el más delicado y que ya se encuentra en proceso de investigación. “Sí tenemos conocimiento, pero en este momento no te puedo dar el dato por cuidar las formas. Estamos en ese proceso de investigación”, declaró.
Aguilar Rodríguez explicó que, aunque la denuncia fue recibida de manera directa, aún no existe un resultado concreto. “Nosotros ya fuimos a hacer la intervención al plantel. Ya fueron las áreas jurídicas, la administrativa, la académica y la secretaría técnica. No tenemos una acusación formal en el sentido jurídico, pero sí un comentario que detonó la revisión inmediata. Si algo pasa, tenemos que actuar de manera inmediata”, sostuvo.
El funcionario no descartó que el caso pueda escalar hacia la Fiscalía General del Estado, si los padres de familia así lo consideran. “La libertad de lo que quieran hacer está en los padres. Si ellos creen que eso es lo conducente, adelante. Nosotros no estamos a favor ni en contra de nadie, más que de la verdad”, dijo, subrayando que la instrucción de la gobernadora es clara: no se tolerará ningún tipo de comportamiento que vulnere a los estudiantes.
El señalamiento de nepotismo
En paralelo, el director del plantel enfrenta un señalamiento por presunto nepotismo, relacionado con la remodelación de canchas deportivas financiada con recursos reunidos por padres de familia y una organización externa. De acuerdo con señalamientos presentados por NotiCozumel, el beneficiario de la obra habría sido el hijo del propio director, señalado como ejecutor de los trabajos.
Aguilar Rodríguez matizó que, al no tratarse de dinero que ingrese a las arcas del Colegio de Bachilleres, la institución no tiene injerencia directa. “Se forma un comité con padres de familia y autoridades de la escuela. Somos vigilantes, más no ejecutantes. Sin embargo, vamos a investigar cuáles fueron los motivos y la forma en que se dio esa designación”, afirmó.
El director general reconoció que el código de conducta del subsistema prohíbe expresamente favorecer a familiares, por lo que la investigación documental será determinante. “Tenemos que hacer esa investigación con vía documental. Hoy sí te puedo decir que hay muchos ojos en ese caso y tendremos que dar el mejor resultado de lo que quede o de lo que resulte”, aseguró.
Un plantel bajo presión
La comunidad escolar exige mayor transparencia y resultados claros. Padres de familia han manifestado que las respuestas oficiales resultan insuficientes frente a la gravedad de los señalamientos, mientras estudiantes y docentes conviven en un ambiente marcado por la incertidumbre y la desconfianza hacia las autoridades del plantel.











